Los seres humanos somos actores dentro de este gran drama cósmico. El Maestre Keliun Zeus una vez nos decía: “Soy un viajero en el cosmos, de paso por esta gea”. Esa es la gran realidad de todos. El período de 60 u 80 años de vida que permanecemos como huéspedes en esta estancia cósmica, son solo un soplo, un instante en este corto o largo viaje que efectuamos todos los seres humanos.
El saber de dónde llegamos y hacia donde nos dirigimos en este viaje, sigue siendo desconocido para la mayoría de los seres vivientes.
Tenemos el placer de viajar en una nave cósmica llamada planeta Tierra a una velocidad de 107.000 km/h alrededor del sol que nos alumbra. Junto con el sistema solar viajamos a 792.000 km/h alrededor de este enorme río de leche llamado Vía Láctea. Como un punto casi insignificante de esta fascinante galaxia viajamos con ella a 2.1 millones de k/h por este recóndito universo hacia un misterioso cosmos que nos envuelve.
Hay quienes trascienden los conceptos tradicionales, y son poseedores de una conciencia totalmente despierta y conocedores, de las rutas, escondrijos y altibajos del camino; estos son llamados Maestros o Mensajeros de Dios.
Los Andes, remanente de la humanidad que atesora el caudal energético que sostiene la existencia de la esfera, se conmocionó en los años 40 del siglo pasado cuando nace un ser extraordinario en el cuerpo de un humilde campesino: KELIUN ZEUS INDUZEUS, que trae al mundo otra vez los secretos del Eterno TAO.
Junto se encuentra SAMAEL JOAV VATHOR WEHOR que trae a los hombres el sendero de la castidad científica. Él nos enseña a beber de los enormes torrentes de energía que anidan en las entrañas del ser humano.
Así el Tao se presenta como el sendero que conduce a los hombres a la Liberación final
En este contexto se hace presente krisopeya. Los diccionarios lo definen como el Arte con que se pretendía convertir los metales en oro en la antigüedad. Krisopeya es alquimia, es el arte de la mutación, del cambio, del nacer y renacer.
La naturaleza toda sufre una metamorfosis permanente. Los vientos las lluvias, el calor y el frio, las estaciones y los trópicos… son batutas que marcan el cambio continuo de las cosas. Los pensamientos, las palabras, los movimientos, las miradas y los silencios tienen el poder de dar un giro a los escenarios y a los actores de este gran teatro cósmico.
Krisopeya quiere contribuir al engrandecimiento de nuestra conciencia con la práctica de una sabiduría vigente, con lógicas contundentes, con principios científicos traídos para el despertar de esta y las nuevas generaciones.
Cuando un ser humano tiene la bendición de saber quién es y a donde va, sale del anonimato, despierta y comienza a caminar, a correr y a volar en este espacioso azul que nos envuelve.
Este espacio pretende comunicar este nuevo estilo de vida que traen estos Grandes Sabios, para la humanidad.


