Preguntaba un día uno de los monjes al gran anciano que humildemente se hallaba haciendo sus quehaceres diarios; barrer el pórtico del templo para evitar que los malos espíritus entren a él.
Maestro anciano, sabio de la montaña háblame del aire y su gran poder?
El sabio anciano con mirada tierna terminó de barrer, guardó su escoba y le dijo al monje que lo acompañara a la cúspide de la montaña y allí en el caminar, el anciano, sin palabras, aceleraba el paso, el monje rojo, morado, cansado sin aire le decía Maestro, Maestro, espérame por favor, espérame…el joven monje sin fuerza llega casi sin halito a los pies del anciano Maestro y el Maestro con una sonrisa le dice: qué te pasó?
-No tengo aire, ya no puedo respirar, casi que no llego y tu, cómo siendo tan mayor caminas tan rápido, te veía casi volando, es posible que deliraba por mi falta de aire.
El sabio Maestro sentó al joven monje al frente de él y le dijo:
Mira hay dos factores importantes en la respiración: el inhalar, que es cuando tomas el hálito de vida, el aire por la nariz y el exhalar que es la expulsión depurativa del aire por la boca. Cuando eres consciente de esta grandiosa y poderosa técnica de mutación, sentirás cómo la fuerza de tu cuerpo es cada vez mayor, cómo puedes alcanzar las cimas de las más altas montañas sin gastar energía y cómo puedes autocurar tu cuerpo; ese es el poder del aire, él da vida a aquellos que lo llaman correctamente; y cómo es? respirando como ya te enseñé, tomando el aire por la nariz y exhalándolo por la boca , con esto puedes detener las más grandes turbulencias que en tu diario vivir se puedan presentar, generar salud para ti y tus semejantes, rejuvenecer tus células y alcanzar la paz que es el estado sublime de armonía con Dios.
Sabio Maestro, ¿y para soportar el frío también? tiritaba el monje en la cúspide de la montaña.
Querido joven todo se hace con la respiración, la respiración genera fuego y el fuego genera calor renovador, que quita el frio corporal y espiritual, que retira dolores que anima a la persona para ser feliz.
Una respiración profunda, que la llaman suspiro genera un descanso en el cuerpo, porque el aire entra a renovar pensamientos, momentos, sentimientos y abre una puerta pada hallar la tranquilidad.
La mejor hora para ejercitar este poder de la respiración es, cuando nos alimentamos del prana al amanecer, dos horas antes de que los rayos del sol acarician la Tierra; por eso en esos momentos encontramos las mejores medicinas que la naturaleza nos puede brindar. Al tomar el prana con la respiración hacemos que nuestro cuerpo resplandezca en juventud, salud y llenarnos de la presencia del Gran Hacedor, a esta hora estaríamos haciendo excelentes programaciones de nuestro día, pero no solo es a esa hora que debemos practicar las técnicas de respiración, es todo el día en todo momento y en todo lugar.
Sabiendo respirar, puedes lograr estados de claridad para saber encaminar tu andar. Y hablando de andar, comencemos a descender porque ya la noche llega y es mejor caminar con buena luz, y recuerda: respira conscientemente para que conscientemente vivas.
Gracias Maestro por sus enseñanzas.
espéreme……Maestro…….Maestroooooo……


