Escrito por M. Laovis
Un día de madrugada desperté y sentía en mi interior que ese era un día especial. Estaba listo para un gran viaje que intuía iba a ser muy relevante. Flotaba al vaivén de las aguas en las que vivía, moviendo mi cuerpo como aleta en la dirección que ordenaba mi gran cabeza. Ese díasentía un calor diferente en todo mi cuerpo, que me hacía sudar y volverme minúsculos corpúsculos de agua casi ya hasta evaporarme, como si estuviera pasando a otra dimensiónmás sutil. Empero aun podía ver mi cuerpo y mi forma estructural con una presencia más energética, aunque mi cuerpo estaba íntegro y completo.
De pronto me vi inmerso en un mundo como caoba rojizo, donde una célula muy radiante elegía los mejores entre nos para llevarnos a otro mundo. Durante ese tiempo en que nos elegían me puse a sembrar y trabajar cual campesino, con unos gnomos y pigmeos en una tierra muy rica y abonada que brotaba unas plantas muy hermosas y de un sabor delicioso.
De un instante a otro y sin mayor demora fui succionado por un tobogán que me arrojó a un mar hermoso y extenso donde una sirena divina y luminosa rodeada de miles de ondinas y nereidas nos organizaba a todos y seleccionaba las criaturas más aptas para continuar a otro conducto; y mientras lo hacía, pasó un buen tiempo en que disfrutaba estar al vaivén de las aguas oceánicas en que estaba flotando cual delfín en el mar y viendo y jugando con muchas criaturas marinas de todo tipo, forma, color, tamaño y especies bonitas y exóticas.


En un momento en que estaba saludando unos amigos y conversando con unos familiares que me encontré allí, fui llevado por una fuerza magnética hacia un sol gigante y bellísimo donde habíamos millones de criaturas pasando para avanzar hacia unos senderos tubulares que tenían formas en espiral; entre tanto sentía que un calor agradable confortaba mi cuerpo y me generaba una alegría especial que provenía de unas chispas con forma de salamandras que limpiaban mi cuerpo y me hacían sentirme más ligero.
Mientras continuaba caminando nos llevaron a un jardín de preciosas flores lilas y de todas las tonalidades moradas y purpuras, que jamás había visto en mi vida y con una luna purpura y radiante que me motivaba un amor por todos los silfos y sílfides que estaban a mi lado soplando un fresco y limpiador viento; y en general por todo lo bello que estaba viviendo por esos momentos y durante el curso de toda mi vida.


Sin que acabase mi éxtasis por ese lugar fui transportado hacia un cielo azul y despejado lleno de luminosidad, donde se oía una voz hermosa y melodiosa que cantaba al son de un chofar que inundaba todo el firmamento en que me hallaba flotando como un ave en medio de un gran cielo atiborrado de chispas de luz etéricas que conformaban ese entorno celestial.
Un tiempo después y como atravesando a otra dimensión fui llevado a un lugar tan luminoso y radiante como el oro, lleno de todo tipo de riquezas y lámparas cristalinas que daban destellos dorados y llevaban luz con estrellitas o chispas transportadas por miles de haces de luz a todo ese mundo solar en que me encontraba rodeado de una innumerable abundancia y riquezas en oro.


Jamáshabía visto tales cosas; y mientras me admiraba de ese lugar, parpadeé y de repente me hallaba en medio de una transparencia y luminosidad tal, mucho más radiante que el mundo anterior y donde se veían luces y destellos de todos los colores, eran miles e infinitos tonos y colores jamás vistos, que me llenaban de un éxtasis inefable y fantástico.
Después de un largo tiempo que fue tan corto y sublime como la eternidad, me vi inmerso y viviendo en el gran mar cósmico de la infinita creación habitando en mi morada en un excelso y hermoso edén junto a la presencia del Eterno.


