SOMOS AFINES?

Sigue siendo interesante un tema que mucho se ha tratado, esto con el fin de establecer si realmente cubre o no las necesidades para nuestro cuerpo cada alimento que ingresa. Cubrir necesidades no solo hace referencia a lo bien denominado nutrirse, sino que además a escrutar sobre cada componente: líquidos, dulces, ácidos, necesarios y fundamentales, así como lo es el ácido de nuestro estómago, básico para descomponer los alimentos.

No existen acuerdos entre estudiosos del tema, sobre cual es la mejor combinación, para no desencadenar daños orgánicos a corto o largo plazo, más la mayoría han coincidido en que definitivamente el azúcar, aspartame, mayonesas, salsas, vinagres, y alimentos procesados de cualquier clase estarían contribuyendo al deterioro.

Hemos llegado a racionalizar o despertar que este tipo alimenticio en realidad produce un desgaste biológico no natural, porque en cada mesa, en cada cesta de mercado más del 70% de esas compras son antinaturales, es decir prefabricadas, modificadas; son deliciosas sí, ya que incluyen el aderezo perfecto para que así cada papila sea engañada, pero lo peor es que ya están deshidrogenadas.

Un alimento antinatural, es aquel que, aunque viene de la naturaleza se convierte en materia prima para ser procesado, siendo quitados o disminuidos tristemente sus componentes nutricionales primigenios. Partiendo de ese punto de entendimiento podemos decir que ya más de la mitad de la población mundial está alejada de la madre de la nutrición: La tierra.

Humanamente se ha querido experimentar con diferentes combinaciones, que además de extrañas son perjudiciales, por ejemplo, ubicándonos en el caso preciso de los ácidos, que existen más de 5 clases; apreciamos que son beneficiosos para el organismo; ¿pero será que un limón viene bien mezclarlo con mango por ejemplo?

Es costumbre popular en algunos países, pero ¿hasta qué punto estoy envenenando mi cuerpo?, y así por el estilo. Combinaciones que hoy estimado lector, les decimos que son inapropiadas, además de innecesarias, y agregamos un punto más: las frutas contienen su cantidad de azúcar y ácido en forma equilibrada, en desarrollo preciso que ya lo hace la naturaleza; por eso, no es necesario que sean mezcladas con nada más que con sustancias o elementos que llamaremos “de su misma resonancia” como es el caso de lo dulce con dulce, más con toda regla y su excepción: en el caso de los cítricos y semiácidos es necesario que se consuman de manera especial: separados entre sí.

Todo esto tal vez se sugiera extraño ante sus conocimientos sobre nutrición tradicional, pero hace unos años fue entregada esta verdadera forma alimenticia que durante mucho tiempo se ignoraba, y con evidencia total de cientos de personas que han experimentado el aprovechamiento de nutrientes al máximo comprobando sus

efectos reales, benéficos para el organismo y desvelando otro secreto fuente de juventud, ya que los fermentos malsanos, producto de malas combinaciones, son los que destruyen la calidad celular. Entonces… te animas a no mezclar cítricos con dulce? ¡Piénsalo y da un punto más a tu salud!

ARAVLADI

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