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BIBLIOTERAPIA: LEER DA SALUD

POR: SISLAINEV

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No hay cosa más enternecedora que ver a un niño con un libro en sus manos, así sea que recién empiece a dar sus primeros pasos en este fascinante arte de la lectura. Un joven, un adulto, un anciano embelesado en las páginas de un libro, no hay duda que es una persona interesante.

Hay quienes hacen del libro su permanente compañero y nunca se sienten solos.

La modernidad ha ido desvaneciendo una hermosa costumbre que tenían los padres, de leer un libro a sus hijos, antes de dormir. Este simple acto es una terapia, no solo les leían para que se duerman sino para programar los mejores sueños.

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La lectura no es un hábito de estos últimos tiempos, ya en el antiguo Egipto, caracterizado por ser la cuna de la sabiduría, se utilizaba la lectura como una terapia para alcanzar una mejor calidad de vida.

El Faraón Ramses II contaba con una estupenda biblioteca y a su entrada una frase que decía “casa de la curación del alma”. No era un lugar donde solo se acumulaban papiros, sino que al leerlos generaban salud. Aristóteles consideraba la lectura con beneficios curativos.

En los siglos 18 y 19 en países como Inglaterra, Francia, Alemania se utilizaba la lectura como una terapia en los hospitales siquiátricos.

Después de la segunda guerra mundial se usa la lectura como terapia con los soldados convalecientes que se encuentran en los hospitales para curar los traumas psicológicos que deja la guerra.

Actualmente se ha implementado la lectura de libros en hospitales y centros de salud para tratar sobre todo enfermedades de tipo mental y emocional.

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Existen catálogos de libros que deben leer los pacientes según el tipo de enfermedad que padezcan. Los libros se convierten en píldoras que permiten que el cerebro del enfermo empiece a alejarse del mundo de la enfermedad que le agobia.

Las bibliotecas son consideradas como lugares de sanación. Un pueblo, una ciudad que tenga bibliotecas, estas contribuyen a que haya una mejor salud en la población, porque mientras más se lee, mejores efectos terapéuticos existen en las personas y cuando hay mucha gente que lee hay un ambiente más armónico, la gente se vuelve más empática, o sea más comprensiva, más amigable, más abierta, se vuelve más asequible a los demás. Todo esto es fruto de una buena lectura.

En un colegio en donde se promueva la lectura, en donde haya una buena biblioteca, ahí hay un ambiente muy diferente a otros lugares en donde no se promueve la lectura.

El mal uso de la tecnología nos está convirtiendo en una sociedad individualista, y esa soledad se convierte en una fuente de enfermedades emocionales.

La ciencia ha comprobado que quien tiene el hábito de leer puede prolongar la vida 23 meses más que las personas que no leen. Eso porque viven más tranquilos, la lectura los relaja, los quita el estrés.

Cuando una persona lee un libro, se crean nuevas rutas neuronales que dan la posibilidad de que la mente se amplíe. Se vuelve más inteligente, más receptivo a lo que se encuentra en su entorno. Puede discernir las cosas. Son personas que miran el mundo con una mente crítica.

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Leer es ejercitar el cerebro. Fortalecer la concentración y desarrollar la memoria. Previene cierto tipo de enfermedades como el alzhéimer. Por eso se afirma que la lectura es  para el cerebro lo que el ejercicio para el cuerpo.

Se dice que cuando se camina, el estrés se alivia en un 300 % pero cuando estamos leyendo un libro, el estrés se alivia en un 600 %. Leyendo solo 6 minutos diarios podemos hacer que el estrés se reduzca en un 68 %. Se relaja nuestro sistema nervioso y nos coloca en las mejores condiciones para desarrollar eficientemente las actividades de nuestro diario vivir.

La lectura en voz alta ayuda a que las personas que son muy temerosas e inseguras empiecen a tomar confianza en sí mismas.

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Es importante formar una biblioteca en nuestras casas. Los libros son entidades energéticas. Si sabemos elegir los libros adecuados, estos nos proporcionan salud.

Aunque no seamos buenos lectores, se puede crear el hábito de leer. El lector no nace, se hace adoptando una autodisciplina. Leamos aun cuando sea unas pocas líneas pero todos los días. Elijamos el ambiente adecuado que nos inspire leer.

Un forma de incentivarnos a leer es creando un club de lectura familiar o con nuestros amigos, con los vecinos. Este tipo de actividades fortalece los lasos fraternos.

Un excelente trabajo  humanitario es ir y leerles un libro a los ancianos. Leer cuentos a los niños en los orfanatos.

Hay club de lectura de diversos temas, club de lectura de superación personal, club de lecturas de historia, club de lecturas de política, club de lecturas de economía, club de lecturas de salud, club de lecturas  bíblicas, club de lecturas esotéricas, etc.

Recuerda, la lectura es mágica, nos permite viajar por el mundo, conocer a las personas más extrañas y las situaciones más difíciles, el que lee siempre se supera en la vida. Socializa con ese amigo llamado libro.

Bien llegados

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